Conservar alimentos de
temporada ahorra tiempo y dinero. Por un lado, tenemos el bajo costo de comprar
alimentos de temporada, y por el otro la facilidad de realizar estos
procedimientos en el hogar.
Deshidratar: Se pueden
utilizar diversas técnicas, como secar directamente al sol, en un horno a baja
temperatura (con la puerta abierta) o utilizar un deshidratador de cualquier
tipo. Un alimento seco, con mínimo contenido de agua, puede mantenerse en
perfecto estado por mucho más tiempo. Se puede deshidratar todo tipo de
vegetales frescos (frutas, verduras, hierbas, champiñones, algas), carnes y
pescados.
Fermentar: Este método
además de conservar los alimentos, permite enriquecerlos convirtiéndolos en probióticos,
muy beneficiosos para nuestra salud intestinal. Se puede aplicar a muchos
alimentos, podemos hacer encurtidos o pickles (con todas las verduras y hortalizas),
kombucha, miso, chukrut, tempeh, yogurt de pajaritos (kéfir), entre otros.
Conservar a baño maría:
Consiste en hacer las tradicionales conservas en tarro que se cierran y
sumergen en agua que llevamos a ebullición. Podemos utilizar este método en
frutas, verduras, champiñones, carnes, pescados, mermeladas, y hasta en platos
cocinados.
Congelar: Quizá es el método
más utilizado y rápido. A bajas temperaturas los microorganismos reducen su
crecimiento. Algunos alimentos como la mayoría de las frutas, pasteles, arroz,
papas, pastas o mayonesa pierden su textura al descongelarlos. Se debe cocer
las verduras, los huevos y los mariscos antes de congelar.
Conservar al vacío:
Consiste en introducir los alimentos en contenedores o bolsas a los que se les
extrae el aire mediante maquinas. La falta de oxígeno evita la proliferación de
microorganismos y retrasa el deterioro del alimento. Se pueden conservar al
vacio alimentos crudos y cocinados.

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